lunes, 3 de enero de 2011

Tu tierra

I
Jornada

Atardece en tu cuerpo…

Mujer poblada de mujeres y de niños,

mujer de hombres ebrios que partieron

hartos de tus extensas palabras calurosas

y de tu piel que nunca alivia el hambre.



Atardece en tu cuerpo…

Y una parvada de uñas

se posa en tus senos:

pichones pardos y ruidosos

que corroen tus aureolas.


Atardece en tu cuerpo…

Y va y viene mi lengua lentamente,

guiada por tus dedos,

como un buey dócil

que trabaja entre tus piernas.



II
Temor


Anochece…

Y sobre mis palmas quietas

agonizan insectos

calcinados en tus ojos.

Más allá de tu espalda,

donde la oscuridad es plena,

ya no se oyen tus sonrisas.



Bien lo decían los viejos:

“La noche que no canten

Sólo escucharás los lamentos de su alma.”




III
Destierro


- Éste era un buen lugar para vivir…


Y acaricio los azares negros que cuelgan de tu espalda;

voy hacia tu frente para arriar mis famélicos ojos

que no quieren abandonar tus cejas siempre verdes.



- Nada que hacer…


Y me encamino hacia tu vientre,

vieja casa de vigas de encino,

de muros encalados y tejado alto.


- Nada…


Doy una palmada a uno de tus muslos

y salgo hacía el poniente,

seguido de los ladridos de mis celos

que se disputan erizados un pedazo de tu boca.

martes, 26 de octubre de 2010

Las palabras del deseo

Deja que te susurre

las frases más pedestres de los hombres,

las metáforas elementales de la carne,

frases claras que se usan lo mismo para el odio,

que no saben decirse solas de tan viejas

y necesitan de ojos fijos

y manos para acariciar lo que definen.


Palabras honestas y simples,

Como las putas pudorosas

Traídas de provincia

Que aún besan y agradecen.

martes, 27 de julio de 2010

Confidencia

Ellos no saben que los gorriones de concreto,

Que caen muertos de frío,

Resucitan como mariposas negras,

Agoreras de la muerte de los hombres.


Que los perros viejos de azotea

Aún lamen la mano de sus dueños.


No creen en las varillas de la esperanza

de los barrios más humildes.


No se imaginan, no lo saben,

que es más fácil

Mantener una erección que tu mirada.

lunes, 26 de julio de 2010

Destierro

- Éste era un buen lugar para vivir…


Y acarició los azares negros que cuelgan de tu espalda;

voy hacia tu frente para arriar mis famélicos ojos

Que no quieren abandonar tus cejas siempre verdes.


- Nada que hacer…


Y me encamino hacia tu vientre,

Vieja casa de vigas de encino,

De muros encalados y tejado alto.


- Nada…


Doy una palmada a uno de tus muslos

Y salgo hacía el poniente,

Seguido de los ladridos de mis celos

Que se disputan erizados un pedazo de tu boca.





Sergio Osorio

viernes, 14 de mayo de 2010

Posesión

Que tu saliva se amargue,

que tu sexo sea un pozo

donde habiten carpas ciegas.

Que seas la Circe que apaciente

cerdos que nunca fueron hombres

y los liberes castrados y tristes.

Que huyas en medio de la noche;

que tu cuello sea un muro de proclamas incumplidas,

que la muerte te hallé hermosa y sin amor

y que te invite al mar,

para que mueras en el mar.




Sergio Osorio


mayo de 2010

domingo, 28 de febrero de 2010

Despojos

Detrás de mí vienen otros hombres

Que anhelan tan sólo descansar

Al auspicio de tu sombra generosa;

Por eso amor

esta tarde mataré esos pájaros mansos

Que aún regresan a los dormideros de tu sexo

Y talaré el tronco de tu risa franca.

No habrá nada para nadie más,

Hallarán tan sólo desmonte y aridez:

Una piel ya sin pudor

Con largas cuaresmas

Donde canten cigarras doloridas.

martes, 18 de agosto de 2009

III. Presa

Nada hice para huir de tus ojos inusitadamente grandes,

de tus ojos morenos de animal de la montaña,

que caza de noche a los que osan salir a emborracharse.


No vi tus garras afiladas de arañar olvidos

porque ya estaba tendido y boca abajo

sin saber si es herida o caricia lo que arde.

miércoles, 1 de julio de 2009

Esbozos

II

Volveré a tu cuello, exhausto,

acosado por el sol de mediodía,

después de una jornada ignominiosa

donde dejé el orgullo y mi paciencia.



Anhelo tanto tu sombra de naranjo estéril,

tus frutos deslumbrantes pero tan amargos

con que los niños juegan a matarse.



Sé que está hacia el norte de tu espalda,

me guía mi lengua lazarillo que conoce todas tus veredas

(Yo mismo las dejé trazadas con las uñas).




julio de 2009

lunes, 25 de mayo de 2009

II Consejos

Cuídate de aquellas que no ocultan sus heridas,

De las que lloran más de lo que sudan,

De las ojeras más negras que tus ansias.



Aléjate de los ojos insondables,

De las manos largas colmadas de ternura,

De los pies que buscan los tuyos en el frío.


Aléjate si atesoran ramos de flores secas,

Si arrullan su infancia amoratada,

Si visten de adolescencia anochecida.


Cuídate de las abstemias que deliran,

de las que siguen ahí cuando despiertas,

de las que dicen amor por piedad o cortesía.








julio de 2009

lunes, 18 de mayo de 2009

Poemas de la jauría

I
Buen Cazador





Si pudiera ser otro,

Si otra fueras tú:

Una presa para ser tomada por el cuello

No habría necesidad de estos halagos.


No tendría que convencerte dulcemente

Con tiernas palabras de abandono.


No tendría que valerme más que de colmillos,

Ni ver más que tu edad y tu tamaño

Y calcular mi fuerza y tu salud.


No me importaría tu orfandad,

Ni me detendría tu embriaguez.


Tu búsqueda insaciable de cariño

Sería como una herida en el ijar,

Como una pata rota,

Como la sed que traiciona en la rivera.


Si ese fuera el caso,

Me cebaría en tu tierna carne,

Aquella que se antoje a mi mirada.

Después, abandonaría tu cadáver

A la rapiña de otros desgraciados

Que puedan digerir entrañas y rencores.

Jugando con el agua

Jugaré con tu cabello como jugaba de niño con el agua,

Haré una represa con mis manos,

Y he de sumergirme para remover arena,

Hasta enturbiar tu cuello con mis uñas.

Luego, dejaré que corra entre mis dedos

Y que se disperse

Sobre la piedra caliza y caliente de tu espalda.

Respuesta y justificación

“No debes vivir en la Nostalgia…”

¿Y dónde más puedo habitar?

Si ahí tengo por aire

Un perfume que me enamoró de niño

Y que he puesto en el cuello de todas las mujeres;

Siempre es frío, es fresco.

Por las noches los azares

Cubren los muros de tezontle,

Como sabanas mortuorias,

Y entonces huele a muerte;

Pero no hay dolor,

Sólo suspiros que mueven los recuerdos,

Que alborotan un bosque de oyameles:

Gigantes que lloran en silencio, sin tocarse.

No es un paraíso,

Es un limbo donde habitan aquellos

Que no he aprendido a perdonar.


¿Qué haría yo sin la Nostalgia?

Iría sin tino por las calles

Que sólo tienen nombres

De héroes olvidados, de peces y de oficios;

Caminaría en una ciudad ajena,

sin rumbo y sin entrañas.

Avaricia

Porque ni siquiera nos es permitido sufrir por largo tiempo;
Ya lo ves,
Después de tu partida
Me acostumbre a tu ausencia.

Y ahora,
apenas poseo un manojo de recuerdos que atesoro,
Que recuento avaramente
Por las noches preocupado.

¿Esto es todo lo que tengo?
¿Frases cotidianas?
¿Trozos de paseos?
¿Un poco de nostalgia?

De seguir así...
Pronto yacerás en el olvido.

Invitación

Ven a compartir la soledad;

Trae tu dolor y trae tus ojos,

Los que llevabas aquel viernes.

Trae, también, tus manos,

Tu bolsa y tus tacones;

Trae tus años, tus veinticinco años.


Ven cuando ya no puedas más,

Cuando estés cansada ven.


Si llegas, si acaso,

Yo te recibiré con humildad

Y te diré,

como en los hogares pobres:

Siéntate aquí donde no hay rencor,

No te fijes en el desorden de mi vida,

Que no tuve tiempo de olvidar estos agravios.

Estrategia

Aquí seguiré bajo el desprecio,

Recibiendo dócilmente su rencor,

Sin protestar,

porque así sé amar.



Llevaré la súplica del brazo,

Aceptaré que me tiene todo suyo,

Tan sólo por piedad,

porque así sé amar.



Seré quien llene los vacíos,

El que llegó a hacerle compañía,

A roer su soledad,

Porque así sé amar.



Hallaré la grieta añeja en su valor,

Y cuando sus penas sean mías

Tendré su voluntad,

Porque así sé odiar.

jueves, 30 de agosto de 2007

Desvelo

Y aún te espero entre velas y boleros;

ya la una treinta, octava madrugada,

tan lejos de ti en esta inmensa cama,

guardando el lado izquierdo a tu recuerdo.



Sobre este sepulcro blando en descanso

vivieron larga muerte dos amores,

y tú, como ellos, te fuiste entre sudores

para el cajón de los recuerdos gratos.



Ángulos típicos para morirse

y sitio, recurrente, inevitable,

en que duermo para soñarte, triste.



Así es de insoportable ésta, nuestra cama

que espera sin dormir a que regreses

la cuadrada ilusa cada madrugada.






1999